La hacienda es un lugar visualmente bonito, especialmente en sus jardines, albercas y restaurante, que están bien cuidados y agradables. Sin embargo, la experiencia general deja mucho que desear.
Uno de los principales problemas es que no cuenta con buena señal ni acceso a internet. En las habitaciones prácticamente estás incomunicado, y en el resto de la hacienda la conexión es muy limitada o inexistente.
En cuanto a las instalaciones, aunque son bonitas, no son del todo cómodas. Se siente mucho calor, hay poca iluminación en algunas áreas y el acceso implica subir muchas escaleras, lo cual puede ser poco práctico.
Lo más decepcionante fue la atención del personal, que fue deficiente y poco servicial durante la estancia.
En resumen, es un lugar estéticamente agradable, pero con varias áreas de mejora importantes en comodidad, conectividad y servicio.