El anfitrión y el lugar por dentro, muy bien, la ubicación muy buena, a menos de dos calles de Plaza Monastiraki, pero tanto la callecita en la que está ubicado el edificio, como la entrada y la fachada son espantosos. Yo cuando vi la puerta quería salir corriendo a buscar otra opción, pero ya que estás adentro, está remodelado, limpio y muy cuidado a detalle por el propietario, que además es muy atento y servicial. Si no fuera por eso, le daría 5 estrellas, pero de verdad no supero mi shock inicial. Fue un muy mal momento la impresión de entrar a un edificio tan feo.