Me quedé un fin de semana y, sin exagerar, ya me quería quedar a vivir ahí unos días más. Es de esos lugares donde realmente descansas.
La ubicación es simplemente perfecta: justo frente al Monumento a la Revolución, con una vista hermosa y todo cerca, pero al mismo tiempo con una paz increíble.
La cama… otro nivel. De esas que te abrazan y no te quieres levantar jamás. Dormí delicioso.
La regadera top, con excelente presión y súper relajante (sí, de esas donde te quedas más tiempo del necesario).
Todo el ambiente del hotel se siente nuevo, cuidado y con una vibra muy tranquila.
Definitivamente es de esos lugares a los que quieres regresar, pero ahora por más días. 10/10