Mi estancia fue de última hora por una noche, pero me gustó tanto el lugar que en mi siguiente viaje me hospedaré de vuelta. Itzel del front desk es estupenda: te hace sentir como en casa, es muy carismática y amable. Margarita (front desk), muy simpática. En todo momento vi al staff con una sonrisa. La habitación es espaciosa, y bien iluminada, ¡la regadera es divina!
Definitivamente es una recomendación quedarse en este lugar si viajas solo.